El 10 de diciembre de 2023, Javier Gerardo Milei toma posesión de la presidencia de la República Argentina..

 Desde entonces ha ordenado 366 medidas, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), dirigidas a solucionar la grave crisis económica que vive actualmente el país y con el objetivo ambicioso de devolver a la nación, a la bonanza económica que disfrutaban los argentinos, previa a la segunda guerra mundial. Cuando el país austral era una potencia económica mundial de primer orden.

 

«Sin embargo, ¿Es esto posible?, ¿Funcionaran los ambiciosos decretos liberales, o el coste social resultará una barrera infranqueable?. ¿Funcionarán las medidas propuestas por el ejecutivo?»

En este artículo analizaremos la situación macroeconómica actual del país y en un ejercicio de modestia y pragmatismo por nuestra parte, nos atreveremos a opinar sobre las más importantes medidas que se están tratando de implementar de forma temeraria o valiente, según se mire. Comencemos por la primera de ellas:

 

1.Devaluación del tipo de cambio oficial del peso argentino minorista, de 400 a 800 pesos (50%)

En Argentina en la actualizad existen hasta diez tipos de cambio oficiales con el dólar (oficial mayorista, oficial minorista, solidario, Blue, MEP, CCL, Cripto, futuro, tarjeta de crédito, Qatar, Soja, Coldplay y Lujo).

Como se pueden ustedes imaginar, esto es una absoluta locura y demuestra la desconfianza absoluta que la nación tiene por su moneda local, el peso, y la necesidad perentoria de ahorrar todo lo que se pueda en divisas extranjeras para protegerse de la inflación galopante, la cual actualmente alcanza la tasa anual del 220%.

Se estima que cerca de 300,000 millones de dólares en efectivo, circulan por el país libremente, lo cual genera una fuga masiva de reservas del país. Un agujero negro por dónde se escapa la riqueza recurrentemente.

La devaluación del 50% es absolutamente necesaria para aproximar el tipo de cambio oficial de 800 pesos/dólar, al tipo de cambio real que es aproximadamente de 1000 pesos/dólar. Solo debería haber un tipo de cambio en argentina, el de mercado, en eso estamos todos de acuerdo, sin embargo, se ha realizado un ajuste demasiado abrupto, lo cual encarecerá todavía más las importaciones en una época muy sensible de la economía como es la navidad, generando todavía una espiral de inflación más profunda.

La hiperinflación ya es una realidad y los recursos deben de ir dirigidos a gestionarla, no a evitarla.

En mi opinión, este ajuste si bien era necesario, debería de haber sido mucho más gradual.

 

2. Ajuste del gasto público hasta el 3%

Los continuos déficits del estado argentino se han ido resolviendo de forma tradicional imprimiendo más dinero para subsidiar la economía. Esto ha provocado el empobrecimiento nacional vía una inflación desorbitada, aunque también es cierto que ha servido para contener los niveles de pobreza, dotando al país de más estabilidad social.
 
Reducir el gasto público hasta el 3% mediante la supresión de ministerios, suprimiendo la publicad institucional y no licitando obra pública nueva, es totalmente necesario.
Sin embargo, de nuevo reducir los subsidios a la energía y el transporte puede tener un impacto muy negativo en los niveles de precios.
Por tanto, estos subsidios se deberían reducir por supuesto, pero de nuevo de forma progresiva, siempre que los precios internacionales de la energía sean favorables a esta desintermediación y se concentre el impacto al nivel de renta.
Es decir, acompañando con el ajuste a las clases más desfavorecidas. 
 

3. Derogación de la ley de alquileres, abastecimiento y góndolas

En este sentido las medidas propuestas por el gobierno tienen todo el sentido económico. Se debe proteger a inquilinos y propietarios, el estado no debe entrometerse en el derecho de propiedad, ni en las decisiones de los comerciantes argentinos.

Este tipo de asimetrías que sucedían en Argentina, no son extrapolables a ningún país que pretenda ser capitalista.

Son más propias de economías socialistas.

 

4.  Derogación de la normativa que impide la privatización de las empresas públicas

La experiencia empírica demuestra de forma solvente, que las empresas gestionadas de forma privada casi siempre funcionan mejor y generan más riqueza y por tanto más recaudación fiscal.
Es posible mantener pequeñas participaciones estatales en sectores estratégicos, pero solo para garantizar la libre competencia y ciertos intereses nacionales legítimos. En este sentido, no puedo estar más de acuerdo con el nuevo gobierno.
Sin embargo, hay un matiz. Transformar todas las empresas del Estado en sociedades anónimas para su posterior privatización, en un momento de crisis económica como la actual, puede parecer un decreto con cierto carácter ideológico.
Sería más conveniente analizar caso por caso y aquellas empresas públicas bien gestionadas, se podrían mantener dentro de la administración sine die, o ponerlas a la venta en un momento mucho más adecuado de mercado.
 

5. Reforma laboral

Medidas relevantes como el derecho de huelga, la ampliación del periodo de prueba de los empleados o la reducción de indemnizaciones por despido, deben negociarse con patronal y sindicatos. Son cuestiones muy sensibles que no deben tramitarse por un DNU.

Este tipo de medidas están sometidas a la justicia laboral, por tanto a mi modo de ver, este tipo de reformas no se deberían realizar por la vía de urgencia.

Hacerlo de esta forma es una torpeza.

 

6. Cierre del banco central de la república

El presidente electo asegura que esto es una cuestión innegociable, sin embargo todavía esta cuestión no ha sido incluida en el DNU, entiendo que por las presiones internacionales y del partido Radical.

Es evidente, que promover el cierre del banco central es un absoluto disparate.

Los bancos centrales cumplen una función de supervisión de los bancos comerciales que es absolutamente fundamental para garantizar la estabilidad del sistema financiero.

Además, controlan la masa monetaria y deben custodiar las reservas del país en divisas extranjeras y metales preciosos. Es una contradicción pretender volver a dolarizar la economía, reducir la liquidez en pesos y prescindir del banco central. Todo al mismo tiempo.

De nuevo, este pensamiento parece más una cuestión ideológica ultraliberal, que una medida meditada, consensuada y razonada.


En conclusión, es cierto que Argentina necesita un cambio

En conclusión, es cierto que Argentina necesita un cambio, porque los indicadores macroeconómicos son catastróficos:
  1. Inflación (220%),
  2. Crecimiento del Pib (-2,7%),
  3. 51,7% de la población recibiendo asistencia social del Estado, el país es uno de los más corruptos del mundo en todos los indicadores, más de 500,000 jóvenes argentinos abandonan el país anualmente, sobre todo en dirección a España, Italia y Estados Unidos etc.

No obstante, las medidas presentadas por el gobierno argentino, si bien pueden apuntar a la dirección correcta:

  • Son poco graduales
  • No protegen a las clases más desfavorecidas
  • No cubren toda la problemática del país
  • Se han realizado con mucha prisa y pueden generar inestabilidad social.
 
Milei es un economista de prestigio con mucho conocimiento teórico, no obstante tiene poca experiencia laboral fuera del entorno académico.
Además de inspirarse en la teoría económica liberal y realizar diagnósticos correctos, debería inspirarse en aquellos países que han conseguido milagros económicos recientes en una economía contemporánea y real.
 
El Decreto Nacional de Urgencia debería incluir medidas fiscales dirigidas a la captación de inversión extranjera y a la reducción de la carga impositiva, como hicieron en Irlanda, así como una reforma del sistema educativo y que invierta más recursos públicos en formar a los jóvenes en nuevas capacidades y trabajos de alto valor para la nueva era, como hicieron en Chile, Nueva Zelanda, Dinamarca o Suecia.
 
Sobre todo, para evitar que esa mitad de la población que actualmente recibe subsidios, se quede fuera del mercado laboral.

Autor del articulo: ALEJANDRO  FRANCO HIDALGO, Regulación y Control Interno de Riesgos, Senior Manager at BBVA.

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